Nuevo laboratorio de minerales de Aduanas detecta “exportaciones brujas” de oro

Nuevo laboratorio de minerales de Aduanas detecta “exportaciones brujas” de oro

Chile ya no depende solo de privados para certificar las compras de terceros países de su minería. Nuevas instalaciones ya desbarataron venta simulada por US$ 1,7 millones.

 

Al final, aunque parecía oro, se trataba solo de arena.

Durante el segundo semestre del año pasado, un exportador nacional había intentado enviar al exterior a través del aeropuerto Arturo Merino Benítez una supuesta carga de oro, por un cobro de US$ 1,7 millones. Pero un análisis químico a una muestra del envío arrojó que el mineral carecía de valor comercial.

Poco tiempo después, y en el mismo terminal aéreo internacional, el Servicio Nacional de Aduanas detectó un segundo envío fraudulento bajo igual modus operandi .

Ambos hallazgos y sus consecuencias -denuncias penales contra los supuestos responsables de este engaño- fueron posibles por la reforma tributaria y la consiguiente modernización de Aduanas, según la entidad.

Entre las modificaciones a la Ordenanza General de Aduanas aparece tipificado el “contrabando de exportación”. Por esto, pueden perseguirse como delito no solo las importaciones de mercancías ilícitas o que busquen eludir el pago de derechos aduaneros, sino que también los envíos ilegales al exterior que busquen beneficiarse indebidamente de estímulos a las exportaciones (como la devolución del IVA) o adulteren los datos de la operación comercial para pagar menos impuestos o, en el caso de la minería, menos royalty .

Para una efectiva fiscalización, la modernización de Aduanas a partir de 2015 contempló una inversión de $1.000 millones para dotar a su laboratorio en Valparaíso de la capacidad de analizar autónomamente la ley o contenido mineral o metal de sus exportaciones mineras.

Hasta entonces, el cálculo de los respectivos impuestos dependía exclusivamente de certificaciones realizadas por laboratorios privados contratados por las mismas compañías mineras, lo que el subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, calificó de “conflicto de interés”.

Habilitado en el edificio que cobijó a la histórica imprenta “Universo”, subiendo por la plaza Sotomayor, las remozadas dependencias fueron inauguradas en marzo por el propio Micco y por el entonces director nacional de Aduanas, Juan Araya. En 16 salas de análisis de cromatografía, absorción atómica, infrarrojo y otras avanzadas tecnologías, trabajan allí 17 profesionales y técnicos en ciencias químicas.

La selección de las muestras se realiza sobre la base de perfiles de riesgo. El laboratorio analiza los contenidos de cobre, oro y plata y los contrasta con los presentados por el exportador y los valores consignados en sus contratos de venta.

Según informó Aduanas a “El Mercurio”, hasta ahora 52 partidas analizadas han arrojado diferencias de valores de al menos US$ 50 mil cada una, originando igual número de denuncias por infracciones aduaneras, castigadas con multas. Para la autoridad, esto es marginal en exportaciones que suman US$ 30 mil millones al año.

“No se han detectado operaciones con contenidos groseramente no declarados”, señala el jefe del Departamento de Fiscalización en Línea del Servicio Nacional de Aduanas, Carlos Escudero, quien señala que el laboratorio estatal está confirmando la confiabilidad del comercio exterior chileno. Sí marca un hito el detectar las dos primeras “exportaciones brujas” de oro.

Para el director nacional Claudio Sepúlveda, el laboratorio “ha permitido al servicio contar con autonomía para controlar nuestras principales exportaciones: concentrado de cobre y subproductos”.

1.300%

aumentó entre 2015 y 2017 la cobertura de operaciones de exportación de las que se han obtenido muestras para ser analizadas en el laboratorio de Aduanas. Pasaron de 18 a 265 en ese período.

567%

creció la cantidad

de tipos de productos mineros analizados en el mismo lapso. Pasaron de 3 a 20 tipos de productos mineros metálicos y no metálicos.

$1.000

millones se invirtieron en el laboratorio de Valparaíso.

Fuente: EyN